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FRANCESC CATALÀ- ROCA FOTÓGRAFO Y FOTOPERIODISTA

Por María Reinlein-The 3Nines Arts  
Francesc Catalá-Roca Autoretrato

Francesc Català-Roca (Valls, 1922-Barcelona, 1988) heredó su pasión por la fotografía de su padre, Pere Català Pic, un fotógrafo vanguardista pionero en la fotografía publicitaria.
Al contrario que su padre, este consagrado artista, se alejó de ese concepto y optó por el fotoperiodismo, la fotografía documental y la fotografía popular, especialmente la que narraba la vida cotidiana de la gente, y que se desarrollaba en las calles de Madrid y Barcelona; aunque durante sus viajes por la geografía española, también fotografió escenas en las calles de Cuenca, Toledo o Murcia, mostrando los cambios que se producían en esas ciudades en ese preciso instante; decía el autor que una buena foto era la que reflejaba una historia bien contada y afirmaba que estaba más cerca de la literatura, que de las artes plásticas.
Empezó a trabajar con su padre a los 13 años y fue autor de algunos carteles de propaganda para la República. Durante la Guerra Civil Española ocupó un cargo como responsable del archivo de la Generalitat de Catalunya y en el Comissariat de Propaganda, lo que le dio la oportunidad de conocer a personajes protagonistas de la época, tanto del panorama político, como el anarquista Durruti, como del artístico y cinematográfico, destacando figuras como Errol Flyn, André Mairaux, Dalí, Chillida o Miró; este último se dejó retratar por Catalá-Roca siempre que estuviera en silencio y no molestara al pintor mientras trabajaba.
En esta etapa, también adquirió experiencia como ayudante del fotógrafo Josep Sala.
En 1948 decidió empezar por su cuenta profesionalmente al margen de su padre, ya que no compartían el mismo concepto y la misma línea con respecto a la fotografía.
Català-Roca, rechazaba la categoría de artista, estaba convencido de que solamente documentaba la realidad que observaba en su entorno, realidad que se observa ya reflejada en las fotografías que realiza en su primer viaje en solitario en ese mismo año.
Empezó a colaborar en publicaciones como Destino y La Vanguardia, y desde finales de los años 50, realizó reportajes por todo el país para campañas de promoción turística institucionales. De todos estos documentos y visitas, se publican varios libros: La Costa Brava (1958); Mallorca, Menorca e Ibiza (1962); Castilla la nueva (1964); El Pirineu (1970); Cataluña (1971); Murcia (1971)
En 1952 colaboró en la primera exposición del "Grupo R", en las galerías Layetanas de la que salió su primer libro fotográfico sobre "La Sagrada Familia".
Su primera exposición individual fue en la sala Caralt de Barcelona, donde se reflejan su creatividad y su sensibilidad. Llegó a trabajar para el Ministerio de Cultura, aunque principalmente colaboraba con editoriales. Pese al régimen político de entonces, este gran artista autodidacta, ponía su mirada en los aspectos más amargos de la sociedad para mostrar la realidad, sin manipulaciones, sin contenido político y con una gran humanidad; en palabras de otro gran fotógrafo, Chema Conesa, Francesc Català-Roca, "puso todo su empeño en no retocar la realidad y en ser un fotógrafo ausente". Sus fotografías pretenden hacer al espectador tomar conciencia de la historia que va implícita en las imágenes. En ocasiones, el autor catalán mostraba un gran interés por la naturaleza humana.
Aunque este fotógrafo decía que veía las fotografías antes de hacerlas, y se comentaba que "primero intuía y luego construía", lograba encuadres perfectos en sus imágenes, control de la forma y de la composición. Su fotografía ha sido calificada como testimonio y documento, ya que transformaba lo más cotidiano y sencillo, en algo contundente y sólido.
La fotografía, era para el artista una vía de comunicación en la que huía del retoque al mismo tiempo que era minucioso con la técnica y el detalle. No buscaba el protagonismo en su obra, solo mostrar lo que veía en el momento, que podía ser desde un barrendero, a una escena de danza en algún teatro perfectamente organizada y planificada.
En palabras otra vez de Chema Conesa, Catalá-Roca "nos enseñó a mirar por un objetivo, a contar el mundo de una manera honesta, con las únicas armas del momento adecuado y de luz..."
En esta búsqueda de captar la realidad y comunicarla mientras recorría España, el apropiarse de ese instante preciso a la hora de tomar la fotografía, hizo que se adelantara en el concepto a Cartier Bresson como narrador de la cotidianidad de la vida de las personas sencillas, sobre todo en las ciudades.
En 1965, el autor comenzó a investigar sobre el color en sus fotografías y en 1970 empezó a realizar documentales sobre artistas plásticos como Miró o Chillida.
En 1973, abandonó definitivamente el blanco y negro.
En 1982, tuvo lugar su primera exposición retrospectiva en la Galería Maeght de Barcelona con el título: "Francesc Català-Roca. Fotografies. Artistes. Arquitectes. Toros".
En este mismo año, el artista, recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, concedido por primera vez a un fotógrafo, y que es otorgado por el Ministerio de Cultura, así como la medalla al mérito artístico. Años más tarde se crearía el Premio Nacional de Fotografía.
En relación a este premio, el autor comentó : " personalmente fue muy importante, pero sobre todo se lo dieron a la fotografía; enseguida imaginé que se lo concedían a mi padre, a Man Ray (una gran influencia para Catalá-Roca) a Bresson, etc...que son la base, gracias a ellos hoy estoy aquí. A mí me tocó ser el polarizador de este premio. Para mí los premios son mis clientes, me los dan cuando me llaman para trabajar con ellos y además son monetarios. Para mí es un honor que un personaje como Chillida me llame para hacerle unas fotos, ese es mi premio y vivo de el"

Además de un icono del siglo XX, Català-Roca fue un gran documentalista. Concretamente, supo reflejar perfectamente la situación de pobreza en la que vivía la gente en la posguerra, en ciudades como Madrid y Barcelona, ciudades eternamente rivales, pero con idéntica situación social en aquella época.
En esta realidad, el fotógrafo, tomó imágenes de edificios, calles, plazas, monumentos, letreros, tiendas, ropa, etc, mientras proyectaba la doble cara de la vida en ambas ciudades; por un lado, fotografías de personas adineradas visitando tiendas de abanicos, y a su vez, imágenes de los ciudadanos más pobres refugiados en las ruinas de las casas o en las iglesias.
Las fotografías de Català-Roca son una mirada crítica, pero al mismo tiempo sin tragedia, solo muestran la realidad fotografiada en el instante decisivo, instante que nos acerca a lo más profundo de esos personajes que aparecen en sus obras, a su sencillez, a su belleza y a su alma.
En palabras del escritor Antonio Muñoz-Molina:
"En las fotos de Català-Roca siempre hay un interés humano implícita o explícitamente narrativo que me recuerda a la novela realista de los años centrales de su carrera, es tan realista, y tan sofisticado, que podría ser un Josep Pla de la fotografía" 

  FRANCESC CATALÀ- ROCA PHOTOGRAPHER AND PHOTOJOURNALIST

By María Reinlein-The 3Nines Arts  

Francesc Català-Roca (Valls, 1922-Barcelona, ​​1988) inherited his passion for photography from his father, Pere Català Pic, an avant-garde pioneer photographer in advertising photography.
Unlike his father, this dedicated artist, moved away from the concept and chose photojournalism, documentary photography and popular photography, especially chronicling the daily lives of people, and that took place in the streets of Madrid and Barcelona; although during his travels around the Spanish geography, also he photographed scenes in the streets of Cuenca, Toledo and Murcia, showing the changes that occurred in those cities at that moment; the author said that a good photo was reflecting a well-told story and said that was closer to the literature, the visual arts.
He started working with his father at age 13 and was the author of some propaganda posters for the Republic. During the Spanish Civil War he held a position as head of the archives of the Generalitat de Catalunya and the Commissariat of Propaganda, which gave him the opportunity to meet main characters of the time, both the political landscape, as the anarchist Durruti, as and film art, highlighting figures as Errol Flynn, André Mairaux, Dali, Miro Chillida; the latter was left by Català-Roca portray whenever he was silent and did not bother the painter while working.
At this stage, he also gained experience as an assistant photographer Josep Sala del.
In 1948 he decided to start their own professionally outside his father, who did not share the same concept and the same line with regard to photography.
Catala-Roca, rejected the category of artist, he was convinced that only documented the reality he observed in his environment, actually observed and reflected in the pictures you take on your first solo trip that year.
He began collaborating in publications such as Destino and La Vanguardia, and since the late 50s, made reports across the country for institutional tourism promotion campaigns. All these documents and visits, several books are published: La Costa Brava (1958); Mallorca, Minorca and Ibiza (1962); the new (1964) Castile; Pirineu (1970); Catalonia (1971); Murcia (1971)
In 1952 he collaborated in the first exhibition of the "Group A" in the Layetanas galleries which came his first photographic book "La Sagrada Familia".
His first solo exhibition was in the room Caralt Barcelona, ​​which reflect their creativity and sensitivity. He came to work for the Ministry of Culture, but mainly worked with publishers. Despite the political regime then this great self-taught artist, put his gaze on the bitterest aspects of society to show the reality, without manipulation, without political content and great humanity; in the words of another great photographer, Chema Conesa, Francesc Català-Roca, "I made every effort not to touch reality and being a photographer absent". His photographs are intended to make the viewer aware of the story is implicit in the images. Sometimes the Catalan author showed great interest in human nature.
Although this photographer said he saw the pictures before them, and commented that "first sensed and then built" framings could perfect their images, control the shape and composition. His photography has been called as a witness and document since transformed the most everyday and simple, something strong and solid.
Photography, was for the artist a communication channel in which he fled retouch while the technique was thorough and detail. Not seeking prominence in his work, just show what he saw at the time, which could be anything from a street sweeper, a dance scene in a perfectly organized and planned theater.
In words again Chema Conesa, Català-Roca "taught us to look for a purpose, to tell the world in an honest way, with the only weapons the right time and light ..."
In this quest to capture reality and communicate as he toured Spain, the appropriate that precise when taking the picture instantly made her the lead concept Cartier Bresson as narrator of the everyday life of ordinary people, especially in cities.
In 1965, the author began researching color in his photographs and in 1970 began making documentaries about artists like Miró or Chillida.
In 1973, finally abandoned the black and white.
In 1982, he had his first retrospective exhibition at the Maeght Gallery in Barcelona with the title: "Francesc Català-Roca. Fotografies. Artistes. Arquitectes. Bulls".
In the same year, the artist received the National Plastic Arts Prize, awarded for the first time a photographer, and is awarded by the Ministry of Culture and artistic merit medal. Years later the National Photography Prize would be created.
Regarding this award, the author commented
"Personally it was very important, but mostly they gave to photography; I quickly figured it granted to my father, Man Ray (a big influence for Català-Roca) to Bresson, etc ... which are the basis, thanks to them I am here today. I happened to be the polarizer of this award. For me the prizes are my clients give me when they call me to work with them and they are monetary. For me it is an honor that a character like Chillida call me to make some pictures, that's my prize and live the "
In addition to an icon of the twentieth century, Catala-Roca was a great documentarian. Specifically, he knew perfectly reflect the situation of poverty in which people in the postwar period, in cities like Madrid and Barcelona, ​​eternally rival cities, but with identical social situation at that time lived.
In this reality, the photographer, took pictures of buildings, streets, squares, monuments, signs, shopping, clothes, etc, while projecting the double face of life in both cities; on the one hand, photographs of wealthy fans visiting stores, and in turn, images of the poorest citizens refugees in the ruins of the houses or churches.
Photographs of Català-Roca are a critical look, but at the same time without tragedy, only show the reality photographed at the decisive moment, moment that takes us to the depths of those characters in his works, his simplicity, to its beauty and soul.
In the words of writer Antonio Muñoz Molina:
"In the photos Català-Roca there is always an implicit or explicit narrative human interest that reminds me of the realist novel of the middle years of his career, is so realistic, and so sophisticated, it could be a Josep Pla photography"

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Monday, 26 October 2020
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